Sinceramente, lo que más me importa es que tú lo sepas y de eso ya me encargué de decírtelo en su tiempo.
No me he andado con rodeos contigo, te he ido diciendo poco a poco lo que sentía por ti, conforme al tiempo que iba pasando, pero nunca me he callado nada.
Y es que todo fue tan...extraño.
Sí, fue extraño, lo más extrañamente bonito que me ha pasado en la vida, y lo digo sin ningún tipo de rodeos.
Sinceramente, no sé exactamente cuando pasó ni cómo, sólo se que sucedió y que yo no quise hacer nada por evitarlo.
Tu y sólo tu fuiste el que siempre estuviste ahí, desde el primer momento en el que nos conocimos, uno de los días más especiales de mi vida, dicho sea de paso, sólo por el hecho de encontrarte.
Sabías que lo estaba pasando mal, que me hundía cada día en la tristeza; me escuchaste llorar sin consuelo y, a pesar de todo, siempre estabas ahí, cada vez que te necesitaba.
Recuerdo haberte dicho más de una vez que no sé donde encontraría de nuevo a alguien que convirtiese mis días en especiales, en inolvidables...que había perdido la esperanza de ello. Sin embargo, tú eras esa parte positiva que a mí me faltaba, tú me hacías ver las cosas de otra manera, me dabas tu opinión e incluso, cuando no me la dabas, sólo por el hecho de escucharme, ya me hacía sentir muchísimo mejor. Era como si tuvieses el don para ello.
Nunca dudaste en ayudarme, en escucharme cada vez que necesitaba un hombro en el que apoyarme...siempre me ofreciste el tuyo, sin pedir ni esperar nada a cambio.
Y es que esa es una de las cosas que mejor te caracteriza: tu bondad; esa entrega a los demás, ese querer ver bien a todo el mundo. Esa es una de las cosas que más me llamaron la atención de ti desde un primer momento.
Y pasó el tiempo, y tú no pasaste de mi. Mas bien justo al revés; cada vez nos hicimos más y más amigos, cada vez teníamos más confianza el uno en el otro, cada vez era más especial esa amistad que cada uno de nosotros guardaba para el otro.
Sinceramente, nunca paré el tiempo para pensar que es lo que estaba sucediendo entre nosotros, simplemente me dejé llevar, porque sabía que, ocurriese lo que ocurriese, iba a desembocar en algo bueno para lo dos.
Pero no pude evitarlo, y pasó.
No me puedo preguntar el cómo ni el cuando, pero pasó. Me di cuenta de que tenía algo guardado para ti, en mi corazón. Algo que no había sentido hasta el momento, algo de lo que no me había dado cuenta hasta ese entonces, sólo sabía que era algo enorme, algo sumamente especial, algo que me hacía sentir completamente diferente.
Y no dudé en decírtelo. Sabía que no perdería nada, más bien confiaba en ganar más que en perder.
Ese algo no sólo había crecido dentro de mí. Me confesaste que tú también estabas sintiendo lo mismo, sin planearlo, sin pensarlo; te diste cuenta de que dentro de ti había crecido algo especial, fruto de nuestra constante y especial relación de amistad; y es que tampoco quisiste evitarlo...
Y de eso hace ya un par de meses o tres, pero poco hemos avanzado desde entonces...
Quizás no hayamos avanzado formalmente, en lo que se refiere a una relación oficialmente prefijada, pero creo que a nosotros eso era lo que menos nos importaba.
En lo que sí que estoy segura que hemos avanzado es en lo que ambos sentimos, en lo que el uno siente por el otro.
Muchas veces me armo de valor para confesarte todo aquello que me haces sentir; cuando estás delante mía, cuando me tiemblan las piernas al mirarte esos ojos que sabes que me encantan, cuando me tienes cogida de las manos, cuando me miras de esa forma tan especial... es entonces cuando más me cuesta confesarte lo mucho que TE QUIERO.
Porque me pones nerviosa, haces que mi corazón se acelere a dos mil por hora, pero lo peor, es que me encanta.
Me encanta mirarte cuando estás de perfil o de espaldas, hablando con otros o simplemente distraído y no te das cuenta de que estoy detrás, observándote como una tonta enamorada que no se pierde ninguno tus detalles, sin encontrar ninguna imperfección.
Porque para mí eres eso, una perfección, mi perfección; la perfección que llevo diecinueve años buscando por cada uno de los rincones de este mundo en el que vivimos, la perfección que no encontraba por ninguno de los lados por los que buscaba...
...y resulta que estabas ahí, lo más cerca mía posible, sin que yo me pudiese dar cuenta; creo que nada más que por eso, ya esto es especial.
Me encanta todo lo que he vivido contigo, todo lo que vivo contigo y todo lo que, estoy segura, me queda por vivir contigo.
Me encanta esa ilusión y ese hormigueo en la barriga cada mañana que me levanto sabiendo que hoy toca verte, por no hablar del temblor de piernas y del latido incesante de mi corazón los minutos antes de saber que no queda ya nada para que aparezcas por la esquina.
Y con respecto a ese día, creo que sobran las palabras.
Sí. ese día que sólo tu y yo sabemos. El día que pasó, el día que surgió nuestro primer beso.
Jamás olvidaré ese momento: lo dos, en nuestro rincón de siempre, tu apoyado en la pared y yo sobre ti, apoyada sobre tu cuello; esa tensión y ese temblor de piernas, ese cosquilleo en la barriga, ese acercamiento...esa petición y ese 'no aguanto más', ese cerrar de ojos, ese beso...
Pocos han sido los que ha habido desde aquel día pero, ¿sabes que?, así es mucho mejor; es mucho mejor tener esa intriga de no saber cuando vendrá en próximo; es más bonito vivir con esa ilusión por la espera, por saber qué algo nuevo nos va a hacer sentir, por saber dónde será...
lo único que sí que podemos saber es que será precioso, como siempre, como son nuestros besos.
Y aquí está el factor complicado:
Tanto tú como yo sabemos que esto no es fácil, que hay muchísimos obstáculos que nos impiden estar juntos, vernos...
pero hay algo que nunca podrán impedir: que nos queramos; que todo esto que sentimos se haga cada día más y más fuerte. No podrán impedir que tengamos siempre esa ilusión por vernos, por mirarnos, por abrazarnos... no podrán impedir que algún día, tarde o temprano, estemos juntos.
Porque nunca antes había sentido esto por nadie, este algo tan ESPECIAL que siento por ti; este algo que no tengo palabras para describir; este amor tan enorme y único que tengo guardado para ti, para toda mi vida, para SIEMPRE.
No te digo que sea más ni menos de lo que en otras ocasiones pude sentir por otro, sólo te digo que es diferente, que es especial, que se que no me estoy equivocando, y que jamás en mi vida había estado tan segura de querer compartir mi vida con alguien como lo estoy de ti.
Te quiero, te quiero desde siempre; aunque no me diese cuenta de ello desde el primer día en que te conocí.
Pero ahora lo sé y por eso ahora te lo digo.
Por eso no pienso renunciar a ti, por mucho obstáculos que se nos presenten; esto que siento por ti es mucho más grande que todos ellos y nada ni nadie conseguirá dejar de hacerme sentir esto.
Porque te digo lo mismo que te digo siempre: si esto sale bien, si esto funciona, si esto aguanta hasta el momento adecuado, habremos construido algo indestructible; algo tan fuerte y sólido que no será capaz de derrumbarse nunca.
Y yo estoy dispuesta a hacerlo, sé que tu también. Porque nadie dijo que fuera fácil, pero yo quiero intentarlo.